
Alèjate de un tonto, porque te va a triturar con su máquina infernal.
Si no te dan confianza, alèjate, la desconfianza es diabólica.
Alèjate del excesivo sentimentalismo, es contraproducente, una ilusión irreal, sin eficacia.
Si no aceptan tu autenticidad y te juzgan o critican, alèjate, los idiotas creen que son los mejores.
Busca la sensibilidad de tus cinco sentidos y huye de la morbosa sensualidad: La 1° suma, te cualifica y libera, la 2° resta, engancha, condiciona y aprisiona.
Si quieres entregar y no te lo admiten, no esperes nada de ellos, están vacíos.
Si intentan ignorarte por aquello de: "El mejor desprecio es no hacer aprecio", como hacen en las plazas de toros a los toreros cuando hacen una mala faena. O si intuyes que quieren darte capotazos y torearte.
Demuestrales que los animales son ellos.
Si te gritan o tratan injustamente, marca tu terreno y pon limites.
Si callan cuando deben hablar y hablan cuando deben callar.
Diles que es demasiado tarde que el Barco los dejó en tierra,
que han perdido el Tren.
Si la ira se posa junto a ti, no te defiendas con ira poniéndote a su altura, desarma la ira con tu serenidad.
Imaginate ladrandole a un perro, no te sentirías ridículo?
Si un tonto se cree más inteligente que tú (siempre suelen hacerlo), agradece a la Vida que te demuestra la ignorancia.
Estas máximas las he cazado en las ràfagas del viento.
MarianGardi ©