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Mostrando entradas con la etiqueta 2º Novela de MarianGardi. Mostrar todas las entradas
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viernes, 25 de febrero de 2011

Fragmento de mi novela

                     Fotografia de MarianGardi

 Registrada en el registro de la Propiedad de Granada n° 1276

En la casa de las afueras del pueblo, en el campo, vivían las tres mujeres solas. El abuelo era representante de juguetes y en uno de sus viajes de trabajo se echó una querida en Madrid. El día que la abuela se enteró, no quiso volver a acostarse con él en la misma cama. Así fueron enfriándose los cuerpos y las almas. Los viajes del abuelo cada vez eran más largos. Hasta que se distanciaron mucho. Aparecía en la casa cada seis meses de visita y les dejaba dinero a las mujeres para que no murieran de hambre.

Mi madre y mi tía iban con la tartana a vender por los campos todo lo que fuera vendible, desde cacharrería,  botijos, pan, dulces, bizcochos, que fabricaban ellas en el horno de piedra que había en el patio de la casa junto a la cocina de leña. En la memoria quedaron fotografiados los clichés de las imágenes de aquella casa de rejas frente a la era: El sonido del reloj de pared en el salón, los suelos brillantes, la oscuridad de las persianas y ventanas cerradas para que el Sol no fuera generoso en calentar la casa en el verano.

El porche donde se descascarillaban las almendras en familia entre conversaciones y risas con la tartana de lona verde presidiendo la estancia. Los chorizos y morcillas colgando en los palos de la alacena, los jamones enterrados en sal. Las sartenes brillantes para la matanza colgadas de las paredes. El arado y las herramientas de trabajar el campo oliendo a tierra. La noria sacando el agua, las gallinas picoteando el entorno, el huerto de frutales, los almendros en flor. Las habas tiernas, guisantes y tomates recién cogidos llevados a la boca. Las palas de las tuneras con los higos chumbos en flor. Las golondrinas anidando en el techo del porche. Paisajes que surcan mi pensamiento en un álbum de imágenes indescriptibles, porque lo ideal es vivirlo, sentir los aromas y las texturas.

Me gustaba registrar los cajones de la cómoda y de los armarios, ya que siempre encontraba algo que despertaba mi curiosidad como la cabeza de una muñeca rota de porcelana, fotografías y postales antiguas, cartas, alguna puntilla de bolillo enroscada y metida envuelta en papel de seda blanco.

Si la abuela no le hubiera negado el cuerpo al abuelo, mi madre decía que él no se habría ido de la casa para siempre, que los hombres son cazadores y si les falta comida pronto van a buscarla en la calle. Siempre me aconsejaba: "Las mujeres deben ser listas y aguantarlos, porque luego las que perdemos somos las mujeres. Si  no  tenemos quièn mire y se preocupe de nosotras, somos unas desgraciadas".
Ella entonces desconocía que  el destino  estaba preparándole algo inesperado  que contradeciría sus  palabras.
MarianGardi©

sábado, 19 de junio de 2010

Un trozo más cogido al azar




Rosendo, se levantó temprano y dijo a Natalia que llegaría tarde, ya la llamaría y que no se preocupase por él, necesitaba solucionar problemas familiares que reclamaban con urgencia buscar recursos para ayudar a toda la familia a recuperar la estabilidad, que se habían separado demasiado y existían problemas de carácter, tonterías, competitividad entre hermanos, comentó de pasada, sin darle mayor importancia.
Después de estar toda la noche haciendo el amor con Natalia, su cuerpo lo sentía fatigado y su pierna estaba llena de rasguños del frenazo abrupto contra la arenilla del Parque en su huida de la policía.
Bajo la presión de Natalia por saber qué motivos habían llevado a Rosendo a vestirse de mujer y por qué él le ocultó la impostura, le prometió contarle toda la verdad muy pronto y le rogó que no le martirizase y que confiase en él, si ella podía y si no se decían adiós allí mismo, ella elegía.
--No puedo elegir porque no hay nadie que me folle como tú.
--Pues entonces confía y no preguntes. Cuando vuelva te cuento y si no vuelvo seguro que encontrarás algún muerto de hambre que quiera darse un buen atracón.
--Te quiero a ti, así que intenta volver pronto, porque si no, te buscaré en el psiquiátrico, en la cárcel, o si es necesario en el infierno.
-- Espero que no tengas necesidad de bajar por mí al infierno, te prometo venir antes y evitarte el descenso.
Las imágenes de su calvario particular se le vinieron encima, crimen, cárcel, juicio, fuga, transformismo, la personalidad de Rosa su álter ego, persiguiéndole y burlándose de él, Verónica intentando engañar al marido, Javier acosándolo con su enamoramiento, el gato maullando como un poseso al oír el chasquido de la bofetada que le dio con ganas al hermano de su amiga en la cocina, el viaje surrealista a Los picos de Europa con Verónica, su declaración de amor, la música que sonaba en el coche. Única música de esferas que figuraba de fondo en todas las escenas, porque su vida en pocos meses se había vuelto simplemente una representación, representación mortal que a nadie parecía importarle, el Mundo se había parado y la tragedia era que él no podía bajarse de aquel carrusel de mentiras y despropósitos.
MarianGardi©

jueves, 17 de junio de 2010

1999 Participación en el Premio Nadal


1999 año en el que participé en el concurso del Premio Nadal
con mi primera novela de 240 folios. Ahora la estoy corrigiendo personalmente.
En estos



Un poquito de mi estilo




¡Soy inocente! Gritaba a viva voz Rosendo Colinas.

Su inocencia 
la pronunciaba despierto y soñando, en monólogos y en diálogos, entre multitudes o soledades, hasta que de tanto repetirla se le desgastó en los labios.
Tampoco aquella mañana el Juez escuchó nada cuando una vez más volvió a gritar con todas sus fuerzas mientras su voz volvió a perderse en la atmósfera de la sala:
-¡Soy inocente! Por Dios ¡Soy inocente!
-¡Haga usted el favor de sentarse! –Eran la únicas palabras que pronunciaba el Juez.
De llevar puestas las esposas le dolían las muñecas. Se sentó como un zombi, puso los codos en las rodillas y con las dos manos se tapó la cara. Le habían rasurado el pelo al cero. Por alguna caprichosa razón odiaba llevar la cabeza rapada. Instintivamente sacó el trozo de espejo que escondía en el forro del traje y se miró los grandes surcos de las ojeras, contempló la mirada apagada que meses antes había gozado de luz ¡de vida! Inmediatamente escondió la mano y estrujó el espejo hasta que sintió un profundo corte en los dedos. Lloraba de rabia, levantó la mano ensangrentada y la pasó por su cara. Sintió el sabor salado y rojo de la sangre entre los labios carnosos y soltando una carcajada estremecedora volvió a pronunciar entre risas y lágrimas la frase que sólo de nuevo el eco escucharía:
-¡Soy inocente! Lo juro por Dios ¡Soy inocente!
-¡No le estoy escuchando Colinas! No se moleste en gritar o reír, como si quiere ladrar o volverse rabioso, mejor tranquilícese  –las frases del Juez retumbaban en el silencio de la sala.
Se preguntaba dónde estaría el limite, la frontera, entre inocencia y culpabilidad, ¿somos inocentes de existir? ¿o somos culpables de la permuta de vida que poseemos? ¿cómo demonios había caído en aquella trampa mortal? él no era un ratón, o si lo era aún lo ignoraba ¿Estaba ciego el Juez? ¿Estaría ciega su conciencia para juzgar y meter en prisión a un inocente? ¿En qué agujeró negro había caído? Entonces comprendió que nada es lo que parece, que la vida era como decía una de sus canciones favoritas: “Un juego cruel que te atrapa y no te suelta”, o algo así, no recordaba bien la letra. Su vida en un tris, tras, había pasado de la música, al disco rayado, la música fue la protagonista del telón de fondo de su existencia y por un momento recordó que el infierno no tenía música.
MarianGardi©

Queda abierto el debate... y la novela con su entrada también
*Jose, ya he corregido la frase dicha por el juez: "Su inocencia se tendrá que demostrar"
Para que nadie dude de mi palabra, aqui está el recibo de mi participación en el Premio Nadal, con mi primera novela, yo vivía entonces en Zaragoza
Un payaso anónimo envidioso no me deja por embustera.

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IV Encuentro de poesía en la Red en Granada Marzo del 2011 organizado por MarianGardi

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Con mi amiga Maria Gallego Pintora

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Madrid - Café Gijòn 2009

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Valladolid 10 y 11 Abril 2014

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Presentación en Madrid Julio 2013

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Presentación en Gran Canaria 30 Mayo 2014

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Poetas del recital en Monachil

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Recital en Granada Grito de Mujer

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2010 En el III Encuentro de poesía en la Red en Alcala de Henares

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