
Cantaba
hasta secar la voz,
que resonaba hueca
entre el murmullo del vaivén del mar,
mientras las olas
arrastraban lejos su canto.
Nadie le enseñó a cantar,
sólo la supervivencia
se manifestó en su garganta,
como la vida planifica deseos
y muere sin llegar a conseguir
el sueño colgado en la Mente.
Cantaba sin detener sus pasos,
ni su ceguera conseguía obtener la luz
que necesitaba para descubrir
su verdadera imagen.
Todo era oscuridad
y ella cantaba hasta quebrar la voz,
rota, desplazada, arrojada al vacío cuántico,
su voz moría con ella
en cada instante sin remedio.
La vida muere,
como muere el canto de la cigarra
frente al espectáculo del Mundo
en su rodaje.
Viaje estelar que deja un circulo
y un tesoro incalculable
en la memoria.
MarianGardi©



