Todo lo que me entregas vuela hacia ti,
menos si me ofreces veneno,
ya que te daré la miel
que liban las abejas
para que endulces
a tu serpiente
tentadora.
Que beban las sierpes
lo que no son capaces de engendrar
ni de parir.
En el hueco de tus manos,
en las oquedades de las piedras,
dejaré semillas diamantinas
para que te sorprendan con su luz.
Y grabaré mi nombre en tus ojos
para que no te pierdas
cuando te piense.
MarianGardi